Caminos del auga, Lavaderos

Comienzo de la ruta: Rúa das Galeras, antiguo lavadero do Espiño
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Ellas, las lavanderas, siempre con la cesta de la ropa en la cabeza, dueñas del viento, del agua, del jabón, del clareo, del sol y de la blancura, pero también viviendo en la compañía del frío, de la niebla, de la humedad, del resfriado y de la reuma. Los prados al lado del Sar y del Sarela, las fuentes y los lavaderos guardan sus canciones, sus murmullos y conversaciones. Allí, en las aguas, dejaban la suciedad, y en el clareo y en el secado todo era blancura y luz. Planchada, la ropa volvía para casa abastecida del trabajo, siempre poco reconocido y pagado. Y de la misma casa, las lavanderas llevaban «los desperdicios», los restos del almuerzo de las mesas saciadas «del pueblo», para así alimentar a los animales de las casas labradoras en una simbiosis que sometía el rural y el urbano en un mismo territorio, Compostela, siempre necesitada de limpieza, higiene y ropa limpia para nuevos usos. 

Encarna Otero 
Historiadora